Marrakech, la ciudad roja

En Marruecos hay cuatro ciudades imperiales: Rabat, que es la capital, Fez, Meknes y Marrakech. Esta última, cuya parte antigua ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se ha convertido con el paso de los años en uno de los más importantes destinos turísticos del norte de África.

Se la conoce como la ciudad roja por la arenisca de ese color con la que están construidos muchos de sus edificios.

marrakech

La Medina o ciudad antigua está rodeada de una muralla o Kasbah. Dentro de ésta se encuentra el lugar quizás más conocido de Marrakech: la Plaza de Jamaa el Fna. Esta plaza es el centro neurálgico de la ciudad, además de ser Patrimonio Oral de la Humanidad, gracias a su continua y trepidante actividad. Aquí se suceden los mercados, los cafés, los cuentacuentos, los vendedores ambulantes, los músicos, los encantadores de serpientes, etc., haciendo que a cualquier hora del día o de la noche encontremos cosas que ver o que hacer.

Jamaa el Fna

Al lado de esta plaza se encuentra la zona del zoco, donde se puede encontrar artesanía, comida o ropa. Los vendedores se encuentran agrupados por souks, que son zonas gremiales. En cada souk se vende un tipo de producto.
Los marroquíes son expertos vendedores y para ellos cada venta es una especie de negociación. Si entras en una tienda con intención de comprar, posiblemente te invitarán a tomar té de menta. Esta invitación no es sólo a beber, sino también a negociar. Si aceptas, muy amables te servirán el té y beberán contigo, para después enseñarte la mercancía y, posteriormente, ofrecerte un papel para que apuntes cuanto quieres pagar por todo lo que vas a comprar. El vendedor apuntará debajo su oferta y así sucesivamente hasta que se llegue a un acuerdo.
Es una descortesía entablar negociación si no vas a comprar nada, por lo que en ese caso es preferible ser muy tajante desde el principio y no aceptar el té.

Zoco de Marrakech

Muy cerca de la Plaza de Jamaa el Fna está también la mezquita más importante de Marrakech, la Mezquita Koutoubia, del siglo XII, que, como el resto de los edificios, está construida con arenisca roja.
Es fácil verla ya que tiene un gran minarete de casi 70 metros de altura que sobresale por encima de los demás edificios y que sirvió de inspiración para la torre de la Giralda de Sevilla. Antiguamente el minarete estaba adornado con azulejos, aunque en la actualidad apenas quedan algunos en la parte superior.

Mezquita Koutobia

También goza de importancia la Madrasa y Mezquita de Ben Youssef, en la plaza del mismo nombre, en medio de los souks.
La mezquita es la más antigua de Marrakech y en torno a ella se construyó la Medina, en el siglo XII, aunque el edificio actual es del siglo XIX.
La madrasa, que era una escuela de enseñanzas coránicas, está al lado de la mezquita. Esta construcción, que data del siglo XIV, está abierta al público y destaca por su patio bellamente decorado con un estanque en medio.

Madrasa Ben Youssef

En la misma Plaza Ben Youssef están la Cúpula Almorávide o Qubba Barudiyne, los restos de una mezquita del siglo IX, que se conservó sepultada hasta los años 50, y el Museo de Marrakech, ubicado en el Palacio Mnebhi.

El Palacio Real también está dentro de la Medina, aunque no es posible visitarlo, ya que es de disfrute privado de la Familia Real. Sí se pueden visitar otros palacios, como son los restos del Palacio El Badi, el Palacio de la Bahía, situado en el barrio judio de Mellah, o el Palacio Dar el Bacha.
También, al lado del Palacio Real, puedes ver las Tumbas Saadíes, donde se encuentran enterrados los sultanes y familiares de la dinastía Saadí. Estas tumbas, que están decoradas con mosaicos, se salvaron de ser destruidas por el miedo de los gobernantes posteriores a las consecuencias del sacrilegio, cosa que no ocurrió con el Palacio El Badi, por ejemplo.

Fuera de la Medina también hay cosas que visitar, como los jardines de la Menara, que son los más famosos de la ciudad, o la Villa y jardín Majorelle.

Jardín de la Menara

Si quieres vivir una experiencia de inmersión total en la ciudad, puedes alojarte en uno de los muchos riads, que son casas típicas que cuentan con un patio interior y están situadas dentro de la Medina. Estas casas tienen fuentes en el centro del patio, están decoradas al estilo tradicional, con mosaicos y adornos moriscos, y te permitirán disfrutar del ambiente más genuino de Marrakech, a solo unos pasos de los lugares más bellos de la ciudad.

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